Joaqui.
Estudiar.
Es.
Una trampa del mundo.
Solo te han hecho creer.
Que es necesario.
lunes, 22 de junio de 2009
lunes, 27 de abril de 2009
En mi balcón, melocotón
Aquí, una vez más. Hace mucho que no salía a observar. Mucho ha cambiado. Las hojas amarillentas inundan el suelo, en nuestro otoño barato. En este país jamás se diferencian las estaciones, sólo hace calor o frío. Últimamente, sólo hace frío. Frío en todos lados. Frío en mis manos y en mis pies, frío en el vaso de agua sobre la mesita y frío para la flor que me regalaste, que yace moribunda y chueca en su envase de porcelana. Está triste, igual que el resto de la naturaleza, que sólo puede caer, dejándose llevar por una fuerza mayor. Es igual. No pueden hacer nada al respecto. Va en contra de sus características. Ahora sólo puedo pensar en una pregunta. Una que me parte la cabeza en mil pedazos todos los días, a cada minuto. Una que se incrementa de forma constante y que no permanece quieta, sólo se agranda y se agranda y se agrava. Una que es: ¿y ahora? Ahora no sé. No sé nada. No tengo qué esperar ni quién me espere, porque el tiempo no se va a detener jamás. Sólo pasa, arma y desarma. Y yo inhibida de todo acto o reacción. Intimidada por el futuro y por las expectativas que ya creé. Yo en la nada y alejándome de la solución. ¿Dónde estoy? En el balcón. El eterno, cómodo y lindo balcón. ¿Dónde voy? En eso estoy. ¿A dónde voy a llegar? Espero que a algún lado. Por ahora, me conformo con ver las flores caer. Poco a poco. Una por una.
Etiquetas:
Duele,
Meditando en el balcón
lunes, 20 de abril de 2009
Me dijo que piense en cosas bonitas...
...e inventé mi parcela de cielo.
Estaba yo dormida en la cama de sábanas blancas y me despierta con un beso. Lo abrazo y cierro los ojos otra vez, pero los abro a los pocos segundos. ¿En qué otra cosa me gustaría pensar? Si ya estoy viviendo en mis propios sueños.
Me levanto y me arreglo el vestidito de dormir, de seda, también blanco. Miro en el gran espejo frente a la cama. Me observo. Luego, termino sonriendo, por primera vez en mucho tiempo. Estaba conforme con lo que veía. Estaba orgullosa de lo que veía. Estaba feliz de lo que veía.
Comienzo a jugar dando vueltas, divirtiéndome mientras el vuelo de mi vestido volaba a mi alrededor. Cuando el mareo me gana, decido tirarme en el suelo, y me doy cuenta que las paredes son muy altas. Y es que en ese lugar no hay límites, no existen los parámetros, todo va por cuenta propia.
De repente me doy cuenta de algo: no sabía dónde estaba. Fui corriendo a la ventana, riéndome, como una niña. La abro y me encuentro con un gran jardín, verde y frondoso, con miles de flores de todos los colores. Después de salir a investigar todo el lugar, no dejaba de sorprenderme. Habían tantas cosas lindas, todas juntas en el mismo lugar.
Me detuve a respirar. Hace mucho que no lo hacía, respirar con detenimiento, aspirar ese aire tan puro. Me tiro en el pasto, con los ojos cerrados, sin dejar de respirar, y se echa a mi costado. Lo miro, me sonríe y toma mi mano. ¿Acaso falta algo?
Claro que falta algo. Falta que se vuelva realidad.
Estaba yo dormida en la cama de sábanas blancas y me despierta con un beso. Lo abrazo y cierro los ojos otra vez, pero los abro a los pocos segundos. ¿En qué otra cosa me gustaría pensar? Si ya estoy viviendo en mis propios sueños.
Me levanto y me arreglo el vestidito de dormir, de seda, también blanco. Miro en el gran espejo frente a la cama. Me observo. Luego, termino sonriendo, por primera vez en mucho tiempo. Estaba conforme con lo que veía. Estaba orgullosa de lo que veía. Estaba feliz de lo que veía.
Comienzo a jugar dando vueltas, divirtiéndome mientras el vuelo de mi vestido volaba a mi alrededor. Cuando el mareo me gana, decido tirarme en el suelo, y me doy cuenta que las paredes son muy altas. Y es que en ese lugar no hay límites, no existen los parámetros, todo va por cuenta propia.
De repente me doy cuenta de algo: no sabía dónde estaba. Fui corriendo a la ventana, riéndome, como una niña. La abro y me encuentro con un gran jardín, verde y frondoso, con miles de flores de todos los colores. Después de salir a investigar todo el lugar, no dejaba de sorprenderme. Habían tantas cosas lindas, todas juntas en el mismo lugar.
Me detuve a respirar. Hace mucho que no lo hacía, respirar con detenimiento, aspirar ese aire tan puro. Me tiro en el pasto, con los ojos cerrados, sin dejar de respirar, y se echa a mi costado. Lo miro, me sonríe y toma mi mano. ¿Acaso falta algo?
Claro que falta algo. Falta que se vuelva realidad.
Etiquetas:
Con dedicatoria,
Cuentos
domingo, 19 de abril de 2009
Ni el beneficio de la duda.

No escucho y no digo más. No duermas, despierta, comienza a buscar. No sé buscar. Entonces, no sé encontrar. No sé hablar, entonces no sé sacar. Tampoco sé callar. Tampoco sé saber. Entonces, no sé entender. No sé ignorar. No sé frenar. No sé mirar. Entonces, no sé observar. Tampoco sé escribir. No sé leer. No sé expresar. Entonces, no sé defender. No sé escuchar. No sé tocar. No sé cortar. Entonces, no sé querer. No sé mentir. Tampoco sé reir. No sé llorar. Entonces, no sé vivir. No sé discutir. No sé argumentar. No sé correr. Entonces, no me puedo esconder.
¿Y ahora?
viernes, 16 de enero de 2009
El primer poema escrito por mí en toda la historia

Tengo algo que contar. Hurgando en la inmensidad de mi alcoba, encontré mi libro de poemas de cuando era muy pequeñina. Encontré el primer poema que escribí en mi vida. Me emocioné mucho y me afané horrible. Ahora lo compartiré con el mundo, poniéndolo en dominio público. Lo voy a escribir tal cual lo escribí en mi libro de poemas, para mí no existía la normativa aún, ni sabía qué eran los versos. Al parecer, sí sabía algo sobre tildes, pero en fin. No se burlen. Aquí va.
El amor
El amor, el amor es tan dulce como un bombón. Para el amor nesesitas muchas gotitas de dulsura y una ñisca de perdón, un poquito de espera y tres cucharitas de corazón, tres deditos de paciencia y dos cucharadas de pasión. Bate, bate y deja reposar que cuando listo esté un corazón saldra.
María Joaquina Maldonado Carreras
Diciembre, 1999
Etiquetas:
Cosas locas,
Pequeño libro de poemas,
Poemas
jueves, 15 de enero de 2009
I´m walking on sunshine
Al fin se fue la oscuridad
ya no me siento perdida
nunca más
contigo se completa
mi angustia se esfuma
como si nada
se va la incertidumbre
ya no siento aquel nudo
en mi garganta
de imprevisto, sin espera
como si nada llegaste
de sorpresa
para quedarte conmigo
y ayudarme y guiarme
no te vayas
que eres mi luz intermitente
la que me alumbra al avanzar
cuando camino
y cuando tengo miedo
no quiero abrir los ojos
y te miro
no hay nada que temer
me dices con sigilo
y sonrio
porque no haces más
que hacerme suspirar
soñando
esperando jamás despertar
de esta ilusión tan real
especial
que con el tiempo crece
y se siente aún más
creerás
que te quiero como nadie
en este mundo lo hará
por siempre
ahora estoy segura
no necesito nada más
porque
contigo se completa
y no hay más.
ya no me siento perdida
nunca más
contigo se completa
mi angustia se esfuma
como si nada
se va la incertidumbre
ya no siento aquel nudo
en mi garganta
de imprevisto, sin espera
como si nada llegaste
de sorpresa
para quedarte conmigo
y ayudarme y guiarme
no te vayas
que eres mi luz intermitente
la que me alumbra al avanzar
cuando camino
y cuando tengo miedo
no quiero abrir los ojos
y te miro
no hay nada que temer
me dices con sigilo
y sonrio
porque no haces más
que hacerme suspirar
soñando
esperando jamás despertar
de esta ilusión tan real
especial
que con el tiempo crece
y se siente aún más
creerás
que te quiero como nadie
en este mundo lo hará
por siempre
ahora estoy segura
no necesito nada más
porque
contigo se completa
y no hay más.
Etiquetas:
Con dedicatoria,
Poemas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)