jueves, 19 de julio de 2018

En mi balcón, papel

Hace dos días tuve una pataleta que terminó llenando de palabras una obra de las que se archivan en la carpeta "teatro". No se piensan como montaje porque, bueno, soy yo renegando. Quién pagaría por ver una obra escuchándome renegar.
Ahora me siento peor. Me duele que me mientan y sólo basta prender el televisor. No sé cómo pasó pero terminamos con falsos argumentos clavados en el tuétano. Argumentos ningunos.
Hace tres días me quedé dormida en la lavandería esperando encontrar sueño entre tanta mierda. Me dio migraña y se me contracturó el cuello. Así resulta una de arruinada cuando ves que los cimientos se hacen arena.
La gravedad me hace hundirme en el suelo. Me estoy dejando llevar. Mis oídos están tapados, ya no entra nada más que mis ideas.

Ahora sí quiero salir.

Sáquenme.

Alguien sálveme de las ideas.

martes, 19 de junio de 2018

Había una vez

Ayer salí con un chico
que me hizo acordar a ti
caminé desde el malecón
me dolían los pies
no eran los zapatos
eran los pasos
era la distancia
las curvas larguísimas
que no acababan
era una cita algo incómoda
pero yo seguía allí
siempre estoy y no sabe
creo importante la cita
te digo un secreto
Ayer salí con un chico
que me hizo acordar a ti
que era interesante
había leído más que yo
conocía más música
y yo lo escuchaba
atónita lo seguía
a no sé dónde
cuánto lo admiré
mucho conocimiento
bastante ignorancia
en las conversaciónes
Ayer salí con un chico
que me hizo acordar a ti
había charcos en la pista
y yo no sabía qué decir
entonces salté y salpiqué
un poco de mi alegría
algo de agua sucia
angustia también
le cayeron gotas a él
no sé por qué te cuento que
Ayer salí con un chico
que me hizo acordar a ti
era guapo y sabía cosas
que yo no sabía
y yo lo veía como loca
lo miraba con atención
me amarré el pelo
me hice una trenza
no sé si se dio cuenta
quería un abrazo
y me quité la casaca
me preguntó si tenía frío
claro, pensé, está lloviendo
no, le dije, tengo calor
ah, ya, responde, sigue
caminando hablando
de cosas que yo no entiendo
que me gustan escuchar
Ayer salí con un chico
que me hizo acordar a ti
porque no se dio cuenta
de nada, ni del clima
ni del cliché ni del hambre
ni del desconcierto ni de mí
le quise decir pero para qué
si al final no quiero rosas
Ayer salí con un chico
que me hizo acordar a ti
que vive en soledad
de espacio y de cariño
cuanto amor le quería dar
qué barrera tan grande
armaduras tan brillantes
limpias pulcras así es
así vive en paz

Ayer salí con un chico
que me hizo acordar a ti

porque no eras tú

miércoles, 6 de junio de 2018

Tarjeta de presentación

Quisiera presentarte a Borja. Prestemos atención con que es "alguien", es decir, tiene un nombre, una energía, un pasado y un presente que nunca será futuro. Siempre está, sólo que conoce más que tú, lector, y que yo, escritora. Es alguien que trascendió y que compartió muchísimo.
Borja es como la falta de azúcar, y eso me parece injusto aquí y en la China. Tiene un sabor amargo, un gusto adquirido, como el olor a café por la mañana. Como el segundo, tercer cigarrillo. Esos que generan la adicción. Es un gusto que sabes que en un momento te hizo daño, pero lo quieres tanto, te hizo crecer tanto, aprender tanto. 
Un día lo tomé de las manos y tuve que explicarle. Tuve que decirle todo lo que significaba para mí. El dolor. La angustia. La felicidad. El dolor. La lejanía. El cambio. El dolor. El amor. La culpa. El dolor. Todo eso se lo expliqué, tomándolo de las manos, mirándolo al alma. Asintió con el corazón que palpitaba tan poquito, con mucha determinación. Yo me moría de miedo, pero entendió. 
Le agradecí tanto que me dio dolor de estómago. El estaba bien. Me regaló una rosa naranja y en ese momento supe que teníamos que despedirnos. Era el momento de separarnos y yo no sabía si quería dejar que se vaya. "Quiero que te quedes tanto como quiero que te vayas", le dije. Sonrió. Apretó mis manos muy fuerte, me abrazó y sonrió de nuevo. No me dijo nada, pero enseguida supe que iba a estar para toda la vida. Volteó y se fue caminando al lado contrario, con mucha paciencia, paz, lento, el alma muy abierta y los ojos bien cerrados. Desde la espalda lo sentía sonreír.
La sangre corría por mis manos y las lágrimas por mis mejillas. Ambos líquidos tibios. Ahora sé que cada vez que sienta que me aborda el llanto vas a estar tú, Borja, saliendo de tu escondite para darme calma.
Qué bonito nombre tienes.

martes, 22 de mayo de 2018

En el balcón, cualquiera

Yo pensaba que eras un huevón cualquiera. Luego me di cuenta que albergabas varias caras. Varias almas. Cómo vamos a ser, tú y yo, ser, si no sé con quién estoy hablando. ¿Hay explicación o mejor nos tomamos otra cerveza?
Yo pensaba que eras una persona rara como yo. Gente así no se encuentra en cualquier bodega, no se compra. Porque su trascendencia no tiene precio. ¿Sabes cuánto vales? Yo tampoco. Mucho, seguramente. Toneladas de paltas en containers por exportar. O espárragos. Eso es bastante.
Yo pensaba que tenía a alguien especial al frente, cruzando la calle. La verdad, me acordé de la Madre Toña en el colegio que me decía que para el Santísimo, en el que ya no creo ni en pedo, todos éramos especiales. Entonces dejaste de ser importante y pasaste a ser uno más en búsqueda de su propia identidad. Como yo. Como todos. Eso es más común que la mierda.
Yo pensaba que el amor de mi vida me iba a encontrar. Qué gracioso que me desentendí de todo. "Me iba a encontrar". Mientras, ¿qué? ¿Y mientras qué? ¿Veo tele? ¿Leo algo? ¿Me como un algodón de azúcar? Básicamente, mientras, espero, pues. Qué más iba a hacer.
Al final la huevona cualquiera era yo. Sentada en un balcón que nadie encuentra esperando que alguien me encuentre.

miércoles, 9 de mayo de 2018

En mi balcón, historia

Me encanta fantasear con amores que no existen. No los de novela, para eso prefiero quedarme soltera. Y todo bien. Mi soltería es mi soltería. Ni la tuya, ni la suya, la mía. 
Entre cariño y cariño hay un bache. Un orificio enorme de información perdida por elección. ¿Cómo te llamabas?
No me digas, no me importa. Es decir, sí me importa. Me importa más de lo que piensas. Sólo que este hueco de datos es más rico que tu nombre. ¿Podemos dejarlo así? Prefiero así.
En ese momento comienzo a escribir la novela tuya y mía. Me invento cómo nos conocimos, le agrego un poco de tabasco al asunto, y me imagino cuándo nos vamos a mudar juntos. Yo duermo a la derecha. Y quiero un balcón. Tómalo en cuenta cuando apuntes los números de los "alquilo" en las calles ruidosas. 
Ahora.
No cuando decidas que me quieres, ahora. Ahora de "en este momento", ahora. Ahora de "ahorita", ahora. El diminutivo no lo hace menos importante, corazón. Le pone más cariño, nada más. Más olor a jazmín por las noches.
Lo que más me gusta de ti es tu forma de vestir. Tan importante e insignificante. Tanto que ni me acuerdo cómo te vistes, honestamente. Lo que más me gusta de ti es la manera que tienes para sonreírme sin mirarme. Como si me dejaras pistas para que adivine. Lo que más me gusta de ti es que eres libre, como yo, como debería ser el mundo. Que somos libres juntos. Hoy es lunes y hay que cantar el himno. Mentira. Fumemos un poquito y veamos las noticias, ¿a cuántas habrán violado hoy?
Ya me aburrí. Otra cosa. Otro plan. Caminemos hasta que nos salgan ampollas en los pies. No importa hacia donde, avancemos hasta que no haya calle. Crucemos donde no hay línea de zebra. Cantemos. Hasta el culo, cantemos, cualquier cosa. Lo que quieras.

Y si algún día te acuerdas de mí
recuerda que yo te quise tanto
Y tú sin piedad, te fuiste de mí
Sabiendo que te amaba, me pagaste mal

Ya sabrás que esta es una de mis preferidas. Pegando de alaridos te has enterado, entonces. Bien que te la sabes de memoria. Te toca. Elige tú. Pero decide mientras bailas. Mientras te mueves, comienza.



What I like about you
You really know how to dance
When you go up, down, jump around

Think about true romance, yeah


Bien. No se puede escuchar eso sin sonreír aunque me falte un diente. Ya, a este punto, me vale madre. Qué aullidos. Qué tiene. Qué importa. Seamos libres juntos hasta que dure lo que sea que es esto. Un shot de tequila. Un hit de hierba. Un tequeño con guacamole. Un beso en la barra. 




Mejor

Nos hacemos los ciegos. Tú y yo. Pero hoy me acuerdo desde qué tomaste hasta qué tenías puesto. 
Mentira.
No me acuerdo.
Pero me tocaste la mano.
Eso es suficiente.
Eres suficiente.