miércoles, 13 de febrero de 2008

Jueves Mágico

Llaman a la puerta. Es la criada, dice que hay alguien que quiere verme. Me retoco el pelo, me arreglo el vestido, me pongo los zapatos de cristal y bajo las escaleras. Esta allí, parado en medio del hall, mi príncipe azul, ese que tanto había estado esperando.

Me saluda con un beso en la mano y una reverencia y me guía rumbo a la puerta. Salgo y me encuentro con un hermoso carruaje plateado con unicornios blancos como la nieve. Me acompaña, me ayuda a subir y emprendemos el camino. Para mi gran sorpresa, el carruaje comienza a elevarse y, sin darme cuenta, estábamos sobre las nubes. La luna estaba tan cerca, que casi llegaba a tocarla.

Volteo y veo a mi príncipe. Me mira y sonríe, risueño. ¡Es tan apuesto! Lleva encima un traje azul con dorado, muy elegante. Olía dulcemente, me hacía recordar las manzanas de los campos del castillo. Entonces voltea y saca una cajita cuadrada, me mira, vuelve a sonreír (dios mío, me encanta cuando sonríe) y me entrega la cajita.

Cuando la abro, salen mariposas y revolotean por todos lados. Nos reímos un rato y luego vuelvo a mirar la cajita. En ella estaba la tiara más hermosa que podría imaginarme, brillando, solo para mí. Me mira a los ojos, una vez mas, y dice: “La tiara mas preciosa para la princesa más bella del mundo”. Sonrío y me sonrojo. Toma la tiara y la pone sobre mi cabeza, luego toma mi mano y me da un beso en la mejilla. El gesto más tierno de la historia.

Debo irme, le digo, son casi las doce. El me mira y me dice que aún hay una sorpresa mas. “¿Querías una estrella, verdad? Pues vamos a buscarla. No te preocupes, estarás de vuelta en el castillo en un santiamén”. Y así subimos tanto, que las estrellas estaban casi al lado nuestro. El tomó una y la guardó en un cofre de oro. Me la dio y me dijo: “para que nunca te olvides de mi”. Yo le tomo la mano y digo: “no podría hacerlo ni aunque quisiera”.

Empezamos a bajar, estamos llegando ya. Cuando estamos justo en la puerta de mi castillo, el se acerca y me susurra al oído: “te quiero”. Y a esto le respondo: “Yo más, tenlo siempre presente”. Y sin pensarlo dos veces, le doy un beso. Nos quedamos abrazados hasta que sonaron las campanas, eran ya las doce. “Lo siento, pero debo irme”, le digo. Le doy otro beso, salto del carruaje y corro hacia la puerta del castillo.

Mágico encuentro, mágico príncipe, mágica imaginación, mágico San Valentín.

1 comentario:

sergio dijo...

"jueves mágico", no tenia ni la menor idea que tenias un blog, me gustó ah. Sigue escribieeendo! blaos. el chino.